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Albert Llovera, el todoterreno

Con la entrevista de Albert Llovera ya cerrada. Tuvimos de decidir un día para subir a Andorra en menos de 48 horas. Finalmente subimos el viernes de esa misma semana debido a que después Albert Llovera tenía compromisos con sus patrocinadores.

El viernes quedamos sobre las siete menos cuarto de la mañana para así tener tiempo suficiente para ir a Sants, de dónde salen los buses hacia el Principado. Por desgracia, perdimos el tren y estuvimos esperándolo durante media hora. Teníamos miedo a no llegar a tiempo para coger el bus. También perderíamos los tickets y por lo tanto, la entrevista. Sobre las siete y media nos subimos al tren, no parábamos de mirar las paradas y el reloj. La tensión se palpaba en nuestros rostros.

Llegamos a las ocho menos cinco a Sants, faltaban apenas quince minutos para la salida y aún teníamos de coger los tickets. Corrimos hasta los buses y entramos en las oficinas para validar los billetes. Los validamos minutos antes de la salida. El bus salió puntual hacia Andorra. Cada vez estábamos más cerca de conseguir la entrevista que tanto ansiábamos aunque los problemas sólo acababan de empezar.

A mitad de camino cuando la gente se empezaba a dormir la carretera se llenó de niebla. El paisaje era espectacular: una pequeña carretera en medio de los campos amarillos tan característicos del centro de Cataluña. Kilómetros y kilómetros llenos de una espesa niebla gris que hacía que  no pudieras ver más allá de 10 metros. Tuve la sensación de estar dentro del cuento de Sleepy Hollow. El bus estaba en silencio. El camino se empezó a despejar a la llegada de los pre-Pirineos aunque también el tráfico iba en aumento. A pocos kilómetros de la Seu d’Urgell el bus se paró, estábamos en medio de un gran atasco. La entrevista la teníamos programada en cuarenta minutos. No sabíamos si llegaríamos a tiempo. Nos esperamos unos veinte minutos más antes de hablar con Albert. Aún no habíamos salido de España.

Israel y yo decidimos enviar un mensaje a Albert pidiendo disculpas por el retraso. Él nos comentó que luego tenía de ir a hacer unas fotos para el Gobierno de Andorra pero nos esperaba en su ortopedia hasta que le hiciésemos la entrevista. Finalmente llegamos a las doce en la parada del centro de Andorra. Le expliqué a Israel el camino que teníamos de hacer hasta la ortopedia de Albert. Nos pusimos en camino sin más dilación. Las cumbres de las montañas estaban nevadas y la previsión era de nieve aunque lucía un sol espectacular. En diez minutos llegamos a la ortopedia y preguntamos por Albert. Una dependienta muy simpática nos llevó hasta su despacho. Ahí estaba Albert viendo vídeos, nos saludamos y le pedimos disculpas por el atraso. Nos contestó que es normal porque mucha gente sube a esquiar y por lo tanto, la frontera se colapsa. Su despacho estaba lleno de cascos de competición, llantas, coches de colección y muchos más premios que ha ido recibiendo estos años. Pedimos si la entrevista podía ser en la pared dónde tiene todos los cascos de competición. En esta ocasión pedí ser el entrevistador porque para mí Albert Llovera es una persona a seguir por su superación diaria. Israel preparó todas las cámaras y cuando todo estuvo listo, empezamos la entrevista.

Cuéntanos un poco sobre ti, Albert.

Soy Albert Llovera. Voy en silla de ruedas porque tuve un accidente en el 1985 mientras competía en un supergigante de la Copa de Europa de esquí. Me encontraba cerca de meta cuando un juez se levantó y cruzó la pista justo cuando yo llegaba. El accidente fue muy fuerte; me rompí la columna en el nivel 3-4-5 entre otras cosas. Tengo algo movilidad y no quise quedarme en casa. Entonces me di cuenta que se daba bien conducir. Entonces me puse a ello hasta lograr que fui la primera persona en competir contra los “normales”. Conseguí el carné y la licencia profesional. El primer año les gané el campeonato. Esto sólo ha sido la chispa que nos ha llevado hasta aquí.

Después de muchos años hemos conseguido unos cuatro campeonatos y cinco sub-campeonatos (los dos últimos de la Copa de España en Rallyes sobre tierra con lo cual se demuestra que con mucho trabajo se pueden conseguir las cosas.

¿Quién es un héroe para ti?

Un héroe es el que se tiene de ir de su casa cuando hay una guerra y llevar a su familia o ir con patera a otro continente. Yo no soy un héroe porque me dedico a lo que más me gusta y encima me pagan. Es la diferencia.

Aunque también hemos abierto muchas puertas y con resultados notables de una persona con movilidad reducida, eso ya es más difícil de conseguir en esta sociedad. Lo más importante que tenemos es el cerebro y debemos saber usarlo de manera positiva.

¿Consideras que la sociedad valora más a los superhéroes o a los héroes del día a día? Porqué.

A la gente le gusta verse reflejada en alguien que hace lo que a ellos les encantaría realizar. En mi caso, porque todos tenemos “números” a quedarnos en movilidad reducida. Tampoco nos derretimos ni nos fundimos, lo importante es continuar hacia delante. La sociedad valora más lo que he hecho que yo mismo.

¿Cómo te motivas o motivabas en el momento de tener el accidente?

Soy bastante “tirado para adelante” porque cuando tienes algo así hay algunos puntos importantes. Primer punto: uno mismo debido a que yo nunca me pensé que mis piernas dejarían de moverse, al contrario, pensaba que viviría de mis piernas. Es la actitud que debemos tener ante las dificultades. El segundo punto es la familia; yo tengo una gran familia que estamos unidos. Evidentemente no nos llamamos cada día pero somos cuatro hermanos que nos educado para que seamos cercanos entre nosotros. El tercer punto son los amigos. Yo les llamo socis debido a que son la familia ilegal. Nos hemos ido haciendo fuertes conforme la vida ha ido pasando. Al principio éramos siete pero ahora somos cinco porque uno se murió esquiando y el otro conduciendo. Esto nos ha unido más.

También hemos visto que eres embajador de la UNICEF. ¿En qué consiste tú trabajo? 

Las tareas son buenas y bastante fáciles porque es ayudarlos a tener más socios y de vez en cuando hacer cosas puntuales. Nosotros estamos en Mauritania, es un país que me trae buenos recuerdos debido a qué en el último Dakar africano estuvimos ahí, vi que habían muchas necesidades; las mujeres son maltratadas, las personas con discapacidad no tienen posibilidad de ir al colegio. Intento conseguir la integración social de los discapacitados porque los tienen marginados.

¿Cuáles son tus próximos retos?

Ahora estoy intentando “reparar” mi mano para poder seguir compitiendo. De momento, voy por buen camino aunque debido a esta lesión no he podido competir en el Dakar2018. Competiré en rallyes sobre hielo ya que intento ser un piloto polivalente. Estamos trabajando en hacer rallyes sobre hielo en grupo .

Bien hecho, intentas aprovechar un problema para mejorar profesionalmente. 

Además cambiaré un poco porque ya he hecho cinco Dakar. Lo más importante es conseguir los objetivos sean cuáles sean.

Hemos visto que tú lema es ROMPER LOS LIMITES. ¿Cómo intentas transmitirlo?

Creo que los límites nos los ponemos nosotros porque lo vemos muy lejos o creemos que no tenemos esas aptitudes. Si no lo intentas, el no ya lo tienes. En todo los límites están hechos para llegar hasta ahí y ver que más puedes hacer. Romper los límites es una parte muy bonita.

Si tuvieras de salir en un cómic, cuál sería tú apodo?

No tengo ninguno pero sí he hecho una ilustración sobre mí que podría salir en un cómic. Estoy en una silla de ruedas, no llevo capa pero sí un casco. Nunca he pensado en tener un apodo.

Ya buscaremos un apodo para ti.

¿Qué apodo le pondrías a Albert?

 

También puedes ver la entrevista completa en YouTube

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